viernes, septiembre 17, 2010

Las tribulaciones de una obsesión

Venía pensando cómo hacer.
Su entramado de relaciones laborales, familiares y afectivas le estaban complicando enormemente la vida.
Sí, algo tenía que hacer.
Bajó del colectivo con el libro que venía leyendo en la mano. Pero las palabras que más le resonaban eran las de sus elucubraciones mentales con una voz que siempre suena distinta cuando las cuerdas vocales no la vibran.
Estaban las personas con las que trabajaba y tenía una buena relación laboral. Punto.
Estaban las personas que quería. Sí, esas personas en quien uno confía sin más, sin siquiera preguntarse si del otro lado hay lo mismo.
"¿Y los que me quieren a mí?" - pensó. Ni preocuparse por eso, más bien, eso da seguridad. El problema es ¿a quién quiere uno?
Y entonces llegó, se sentó y esperó el momento adecuado para decirle... en cierto modo advertirle:
-"Voy a clasificar mi mundo entre los que quiero y los que me son útiles".
-"Cosa rara"- le respondió- "porque de pronto podés empezar a querer a alguien que te sirve. Y además, con esa idea de que el amor es sintomático... ¿cómo hacer para saber lo que es amor de lo que sirve?"

Se fue pensando cómo hacer...

2 comentarios:

Malala dijo...

Baby don´t hurt me....oooooo

flor dijo...

Deb, Te RE BANCO en tu escritura!

besos,

Por una primavera fructídera.