DOÑA OLGA
Pasa, pasa. ¿Qué tal, eh?
USHKA
¿Cómo le va Doña Olga?
DOÑA OLGA
Pues aquí, como siempre, oye.
¿Cómo estás tú?
USHKA
Bien, muy bien por suerte.
DOÑA OLGA
¿Y ya te has conseguido novio?
USHKA
JAAAA!!! ¿Y usted? ¿Se consiguió novio?
DOÑA OLGA
No, mira, pa' qué. Además, ya a mi edad sólo
puedo conseguir un viejo y mira, a mí los viejos
no me gustan.
USHKA
Claro, es un problema.
Doña Olga hace un breve silencio, se queda pensativa, me firma el recibo de expensas (tipeado con Olivetti) y me mira a los ojos.
DOÑA OLGA
¿Sabes una cosa?
USHKA
¿Qué?
DOÑA OLGA
Yo he sido tan estúpida!
USHKA
¿Por?
DOÑA OLGA
Porque siempre fui muy racional.
Mira, si yo fuera joven así como tú,
sería una mujer más pasional, una mujer más fogosa
y andaría por ahí coqueteando con todos.
Tú no hagas como yo, mejor sé una mujer pasional.
USHKA
Antes que ser racional o pasional
tengo un problema más grave a resolver.
Tengo que ser mujer.
DOÑA OLGA
¿Cómo así?
USHKA
Hace poco me dijeron que soy "una chica intensa"
DOÑA OLGA
Coño!
USHKA
Sí, yo pensé lo mismo pero en versión argentina.
DOÑA OLGA
Oye, ¿pero y tú no vas al psicólogo?
USHKA
Sí.
DOÑA OLGA
Pues dile que quieres ser una mujer pasional.
Esa misma tarde. Consultorio.
USHKA
Dice Doña Olga que tengo que ser una mujer pasional.
ANALISTA
¿Eso dice? ¿Y vos?
USHKA
Yo digo que cuando sea mujer quiero ser como Doña Olga.