VECINA
Hola, disculpame, ¿viste que están arreglando mi baño? Mi sobrinita
tiene ganas de hacer pis, ¿podrá pasar a tu baño?
Yo la miro y pienso que se ve inofensiva.
USHKA
Sí, claro. No hay problema.
VECINA
(A LA NENA) Pasá y no chusmees nada... porque esta es más chusma!
Yo la hago pasar, le indico donde está el baño y la nenita con cara inofensiva entra. Sale y la acompaño hasta la puerta. Unos 10 minutos más tarde me voy a lavar los dientes y noto, con cierto asombro, que mi tubito de pasta dental no está. Es uno de esos chiquitos de muestra que me deja mi amiga la odontóloga cada vez que se hospeda en mi casa cuando viene a algún Congreso de Odontólogos. Inmediatamente pienso la afición de los "bajitos" a las cosas pequeñas.
En fin, un par de horas más tarde, volviendo a casa luego de hacer algunos trámites, me cruzo a la vecina en el ascensor con la nenita.
USHKA
¡Uf, qué día! ¿no? Yo vengo de almorzar y ahora subo a mi casa,
me lavo los dientes y salgo de nuevo a trabajar.
Miro de reojos a la nenita. La veo que se sorprende, pone cara de angustia, le empiezan a brillar los ojitos y esconde la cara entre las piernas de su tía.
VECINA
¿Qué te pasa? ¿Por qué te ponés así? ¿Te agarró vergüenza?
USHKA
¡Ey! No te pongas mal. Sólo dije que me voy a lavar los dientes.
No es como que voy a llegar a mi casa y no voy
a encontrar mi dentífrico
La nenita empieza a sollozar con la cara cubierta.
VECINA
¿Por qué te ponés así? No sé qué le pasa.
El ascensor llega a nuestro piso. Bajamos y cada una encara a su puerta. La nena agarrada fuerte de la pierna de su tía y llorando pidiendo entrar a la casa.
USHKA
Niños... nunca se sabe lo que pasa por sus pequeñas cabecitas. Avisame
si necesitan el baño otra vez.
Esa niña pensará 3 veces antes de volver a tomar lo ajeno... o antes de lavarse los dientes. Nunca se sabe cómo puede resultar.